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La fuente del Muso

Hace poco fui a pasar el fin de semana en la Matea con unos amigos, y aproché el viaje para hacer una pequeña ruta a pie, y de paso que mis amigos conociesen un poquito la zona. La idea de la escusión también resultó útil para quemar lo que nos habíamos metido al cuerpo el día anterior (pq entre las cañas en el Hotel San Francisco con Paco, la comida en el Restaurante Escobar y la cena casera que nos preparamos nosotros la báscula sufrió una pequeña insdisposición y decidió abandonarnos).

La ruta que preparamos se puede hacer en media mañana, sin prisas, simplemente disfutando del paisaje y de la tranquilidad. Nosotros tardamos en la ida unos 40 minutos (+-), pero en la vuelta nos entretuvimos más porque nos echamos por el cauce de rio. Por cierto que marvilla, que gusto da ir andando por la orilla de rio, buscando por donde cruzar sin mojarte (alguno con menos suerte que otros), subir, bajar, ... ¡dios que gusto!.

Bueno al lio, lo primero que hicimos fue salir de la casa (claro, sino la ruta habría sido muy pero que muy corta) y bajamos la cuesta. Cuando llegamos a la carretera giramos a la izquierda y seguimos todo recto hasta que pasamos por la Venta Baños.

Un poco mas arriba de la venta (unos 20 metros) sale una pista hacia la izquierda (es una buena cuesta), la tomamos y empezamos a subir.

Cuando llegamos al final de la cuesta, podemos disfrutar de un paisaje guapísimo, tanto al frente, como si miramos hacia atrás y vemos por donde hemos venido.

Seguimos andando y disfrutando del paisaje, hasta que por unos de las ondonadas, decidimos bajar hasta el río y seguir por ahí la ruta.

Por fin llegamos a la fuente, y como todos los trabajos merecen una recompensa este no iba a ser menos, y nos metimos un isotónico de los buenos (tortilla, chorizo, cerveza, ...). Lo primero meter la cerveza en la nevera (entra mejor fría).

Una vez repuestas las fuerzas aprovechamos para hacernos unas fotos, subidos por los riscos, cruzando el río...

Y por fín toca regresar, porque habíamos reservado para comer migas ruleras en el Mesón Escobar. El camino de vuelta lo hicimos completamente por el río. Buscando las mejores zonas para cruzar y hacer las mejores fotos.

Una cosa que se me olvidava, nos encontramos el viejo molino de agua, que aunque está en ruinas, es tremendo tratar de recordar como era cuando estaba en plena producción, con el agua resonando por encima de la casa, la caida de agua y los ruidos de del riachuelo.

Terminamos la ruta subiendo por las cobachas hacia la era, donde finaliza nuestro trayecto.

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